Recorridos verticales que aprovechan la altura
Cuando el piso no alcanza, la pared trabaja. Diseñamos plataformas y pasarelas a distintas alturas para que el gato suba, gire y baje sin saltos forzados. El resultado: más territorio disponible sin sumar un solo metro cuadrado.
Escondites integrados al mueble existente
Cuevas bajas, nichos detrás de una biblioteca o un volumen bajo la ventana. El gato consigue un refugio donde sentirse protegido y vos no perdés el uso del ambiente ni la estética del living.
Zonas de descanso separadas del escritorio
Hamacas de tela lavable y plataformas flotantes a la altura de tu vista, pero fuera del teclado. Si trabajás desde casa, cada uno recupera su espacio y las interrupciones bajan bastante.
Anclajes verificados y materiales seguros
Cada pieza se fija a mampostería o a muebles portantes con herrajes calculados para el peso de un gato adulto en movimiento. Usamos maderas sin tratamientos tóxicos, sisal natural y terminaciones que resisten el rascado diario.
Relevamiento previo antes de proponer
Medimos circulación, ventanas, tomacorrientes y hábitos del gato: dónde duerme, por dónde trepa, qué evita. Sobre ese diagnóstico armamos el anteproyecto y lo ajustamos con vos antes de fabricar.
Guía de uso y mantenimiento al entregar
Te dejamos indicaciones concretas: cada cuánto revisar los anclajes, cómo limpiar el sisal, qué hacer si el gato deja de usar una plataforma. El sistema sigue funcionando bien con el paso de los años.
Si querés ver cómo aplicamos estos criterios en casos reales, podés recorrer los proyectos del estudio o escribirnos desde contacto para coordinar una visita técnica en Scalabrini Ortiz 1286, C1414.